
Cuando eras chico La República de Los niños, era todo un parque, era la diversión en juegos, era "tu" espacio, sentías que estabas en el País de Nunca Jamás; yo me sentía feliz en ese pequeño y bizarro mundo de fantasías, nada me podía hacer mal mientras que creyera que la fantasía era real, y que todo eso existía. Cuando creces, esa es la parte que más cuesta, tenés que afrontar la realidad, y vivirla como uno más, ya no sos ese nene en ese pais de nunca jamás; sos uno más de esta cruda sociedad de mierda e ignorancia. Quedan muy pocos lugares que podes decir 'estoy en paz' porque ni siquiera tu cuarto es uno de esos lugares. Madurar es el paso más complicado de la adolescia, no soy madura para hacerme cargo de tantas cosas, y lo acepto; soy una más de ese montón. Cuando tenés la edad suficiente para darte cuenta que toda esa fantasía era como la palabra lo indicaba FANTASÍA irrealidad, cosa creada por una mente imaginaria; te sentís en un vacio y todo pierde sentido. A mis 14 años, me di cuenta que hay otra fantasía que no conocía y que logré conocer, no hace mucho, Disneyland era como La Repu cuando era chica pero mil veces mejor.Era un viaje al más allá, como Peter Pan, era todo un paraiso donde nadie crecia, los chicos eran chicos y los adultos eran chicos también. El mejor viaje lejos, más vale que iría sin pensarlo dos veces, era todo tan real y a la vez irreal, que llegó un punto de no creer que estaba ahí. Era todo soñado, como en las películas pero mil veces mejor, parecía mentira pero era un sueño hecho realidad.
Quiero volver.
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